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Lo que Steve Jobs puede enseñar a los emprendedores

Ha pasado apenas una semana desde que Steve Jobs presentó el último artilugio de Apple, el iPad, y el entusiasmo en los medios de comunicación y en los sitios web de redes sociales apenas se ha calmado.

El propio Jobs ha asumido un estatus casi divino entre los expertos en tecnología y los gurús de los negocios en la última década. Curiosamente, hay muchos detalles en la propia biografía de Jobs en los que los empresarios pueden inspirarse. Es particularmente su vida temprana, cuando Jobs era un joven empresario que buscaba lanzar una empresa de computación incipiente.

Al leer la vida preempresarial de Jobs, uno no obtiene la imagen de un gurú corporativo en ciernes. En cambio, uno ve a Jobs como un poco hippie. Hizo dos años en Reed College, una pequeña universidad de artes liberales en Oregón, antes de abandonar los estudios. Luego se fue a la India a satisfacer su curiosidad por la religión oriental. Fue solo cuando regresó a Estados Unidos y comenzó un club de computación llamado Homebrew Computer Club con Steve Wozniak que las ruedas de Apple comenzaron a rodar.

Después de lanzar su nueva empresa llamada Apple Computer Company que vendía placas de circuitos, Jobs y Wozniak quedaron fascinados por la posibilidad de crear y comercializar computadoras personales. El dinero inicial que recaudaron era de ellos mismos, pero su idea era dorada, como sabemos ahora. La informática personal era un nicho sin explotar en la informática y la visión de Apple de su potencial ha cambiado radicalmente la forma en que las personas viven sus vidas ahora.

Es importante que los empresarios tengan en cuenta que incluso Apple alguna vez fue solo una idea. Los avances tecnológicos de Apple pueden ser lo que la defina, pero se necesitó un hombre como Jobs que tuviera visión y fe para hacer de la empresa lo que es. Todo el que tenga un nuevo concepto de negocio debería mirar a un hombre como Jobs, que no tiene un título universitario, y encontrar inspiración.

Aconsejó a los graduados de Stanford en 2005 que “se mantuvieran hambrientos y se mantuvieran tontos”. Y creemos que ese sigue siendo un consejo destacado para aquellos que buscan lanzar su propio negocio en el momento actual.

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